Cuando el modelo de negocio de un proveedor consiste en cobrarte por cada persona que se sienta delante del programa, su incentivo no es que tú tengas el control: es que tu plantilla crezca. Cuantas más altas, más factura, sin que el software haga nada distinto por ello.
El nuestro funciona de otra manera, y se explica en cuatro partidas. No hay una quinta escondida en la letra pequeña.
Las cuatro partidas
Implantación, solo si hay que arrancar de cero o migrar desde otro sistema. Lo que no incluye es una “fase 0” que se alarga indefinidamente porque a nadie le interesa cerrarla.
IA, que se recarga según el consumo real. Lo que no incluye es un suplemento por cada persona que “podría” llegar a usarla algún día.
Alojamiento y copias de seguridad, según lo que necesitéis de verdad. Lo que no incluye es un paquete inflado de contratación obligatoria que cubre volúmenes que no vais a alcanzar.
Desarrollo, cuando el negocio pide algo concreto que el producto no cubre todavía. Lo que no incluye es desarrollo a medida convertido en el sistema entero, porque entonces ya no estáis comprando un producto sino financiando el nuestro.
El motor de código abierto que sostiene todo esto no se alquila por persona, y ahí está la diferencia de fondo con las suites que cobran por licencia: en esas, cada incorporación al equipo es buena noticia para vosotros y buena noticia para el proveedor a la vez, por el mismo motivo y en direcciones opuestas.
Qué significa esto para quien dirige
Podéis ampliar el equipo sin que se multipliquen las licencias del núcleo del sistema. Vuestro responsable técnico puede auditar el código en lugar de quedar atado a las decisiones de un proveedor que un día decide subir de plan. Y si no existe un problema medible en horas o en euros, no hay proyecto que abrir, lo cual es mejor para las dos partes: nosotros no vivimos de vender proyectos que no hacían falta.
Este modelo es la otra cara de el peaje por asiento, y se aplica igual en The Vive School que en The Vive Talent.
Escríbenos aquí contando dónde está el atasco: te damos un presupuesto claro, sin partidas inventadas.