Matrículas que se enfrían
El seguimiento llega tarde y la familia elige otro centro mientras la solicitud espera en un Excel a que alguien pueda atenderla.
Soluciones · Educación
The Vive School
Admisiones, familias, alumnos y comunicaciones en un único sistema, con una IA que trabaja dentro. Menos trabajo manual en secretaría y una foto clara de todo el centro.
Una alternativa a Alexia, Clickedu, Educamos y Classlife cuando el centro quiere ser dueño de su sistema y de sus datos, sin pagar licencias por cada usuario.
Formación · EARTES (online) + ESAEM (presencial)
Qué ves al abrir The Vive School
Familias, alumnos y admisiones con un solo estado. Secretaría deja de apagar fuegos.
¿Lo ves en tu centro?
Cuéntanos brevemente el problema. Si podemos ayudarte, definiremos contigo el siguiente paso.
El centro crece y secretaría asume cada vez más trabajo manual. Las herramientas actuales no lo han resuelto.
El seguimiento llega tarde y la familia elige otro centro mientras la solicitud espera en un Excel a que alguien pueda atenderla.
La misma pregunta llega diez veces al día por canales distintos, y personal cualificado dedica la jornada a responder siempre lo mismo.
Plataforma de aula, hojas de cálculo, WhatsApp y un CRM a medias. Nadie tiene la foto completa de un alumno ni del estado de las admisiones.
Más alumnos significan más usuarios y más módulos. La factura sube cada curso; el control del centro, no.
Comparamos The Vive School con otras plataformas de gestión escolar para que veas con claridad qué cambia.
Suite muy asentada en colegios, con gestión y comunicación. El centro trabaja con los procesos del proveedor, y coste y dependencia crecen con cada curso.
Un todo en uno completo: académico, administración y económico. Como toda plataforma cerrada, el precio y las condiciones las marca el proveedor cuando el centro crece.
Un ecosistema grande de gestión, familias y contenido, útil para centros en red. Ser dueños del sistema y sacar los datos limpios no siempre es fácil.
Gestión escolar todo en uno: admisiones, académico, finanzas y campus. El precio va por usuarios activos, así que más personas significan más factura.
CRM y ERP escolar con parte comercial, académica y económica. La cotización va por módulos y tamaño, con el peaje habitual de las suites cerradas.
Potentes en el aula, pero no son el sistema de gestión del centro. Apilar un LMS sobre Excel y WhatsApp no arregla las admisiones ni descarga a secretaría.
Un sistema operativo para el centro, con información compartida entre departamentos.
Motor
Business OS sobre Twenty
La misma base de código abierto, con los datos del centro bajo tu control y sin licencias por usuario.
Publicamos cifras de centros cuando el piloto de The Vive School cierra — no inventamos un caso de colegio. Mientras: el mismo método que en otros sectores (cuello medible → sistema en semanas).
Referencia de método (The Vive Talent, no educación): Highlander Talent — dependencia del senior resuelta con proceso y sistema, no con más peaje de software.
Sin licencias por usuario: crecer no te sube la factura. Pagas la puesta en marcha si la necesitas, la IA que realmente uses y el alojamiento que elijas.
Solo cuando sea necesaria
Configuramos el sistema y migramos tus datos si hace falta. Si ya partes de una buena base, aprovechamos lo que tienes.
Según el uso
Pagas únicamente la IA que utiliza tu empresa, independientemente del número de personas del equipo.
Según tus necesidades
El coste depende del espacio y los recursos que necesites. Las copias de seguridad se pueden restaurar.
Cuando aporta valor
Desarrollamos funciones específicas cuando resuelven una necesidad real. Si pueden servir a otros clientes, pasan a formar parte del producto.
No. El aula ya tiene sus herramientas y no queremos sustituirlas. The Vive School es el ERP del centro: admisiones, familias, seguimiento y datos en un solo sistema de código abierto, integrado con la plataforma de aula si hace falta.
Cuando el problema está en la operativa del centro (matrículas que se enfrían, información en silos, licencias que suben cada curso), sí: ese es exactamente nuestro terreno.
Porque las licencias por usuario y las funciones de pago escondidas castigan al centro que crece. Con un motor de código abierto, el colegio es dueño del software y de sus datos, y puede alojarlos donde decida.